por Fernando Mósig Pérez

   
  1.4. Virgen del Pópulo.
 
 
 

La acendrada devoción gaditana a la Virgen del Pópulo fue un reflejo de la devoción romana, de origen medieval, a los iconos de la Madonna Salus Populi Romani, venerada en la basílica de Santa María la Mayor, y de la Madonna del Pópolo, venerada en su propia iglesia. Esta devoción mariana llegó a Cádiz a fines del siglo XVI y llegó a tener una capilla propia, que fue edificada a principios del siglo XVII sobre un arco de la antigua muralla, a la entrada del barrio al que dio nombre.

La existencia de una Congregación o Compañía Espiritual del Rosario de Nuestra Señora del Pópulo está documentada en la Isla de León desde 1690 y fue creada seguramente a imitación de su homónima gaditana que había sido fundada por el capuchino fray Pablo de Cádiz. La Congregación del Pópulo tuvo su primera sede en el desaparecido Hospitalito de Pobres Transeúntes que fundara don Jorge de Ispis a fines del XVII y que estuvo situado en la actual calle Santísima Trinidad esquina a Real.

Don Diego de Barrios, rico comerciante gaditano hacendado en la Isla de León, donó en 1696 un terreno, situado en las inmediaciones de la plazuela de las Tres Cruces (hoy Alameda Moreno de Guerra), a la congregación para que labrara capilla propia. La corta procesión de traslado y toma de posesión del terreno que se efectuó es uno de los primeros cortejos procesionales isleños de los que tenemos noticias. La edificación de esta capilla fue uno de los caballos de batalla de la asociación isleña a lo largo de las décadas siguientes. Debido a las penurias económicas, nunca fue concluida.

Extinguida la congregación tras corta vida, la capilla inconclusa fue refugio de malhechores y noctívagos. Por los años de 1740 se propuso destinarla a centro escolar, si es que por fin se concluía. Finalmente fue demolida en 1757 y los materiales y terrenos fueron subastados por el obispado, tras alcanzar un acuerdo con los herederos de don Diego de Barrios. Junto a la nonata Capilla del Pópulo, por cierto, se edificó el Hospicio de San Francisco y su iglesia, la actual Parroquia Castrense, lo que tal vez influyó en considerar aquella innecesaria.

El icono titular fue trasladado a la nueva parroquia diocesana en los primeros años de la década de 1760, asignándosele el penúltimo altar de la nave del evangelio, donde se establecería veinte años después la Congregación de San Antonio Abad. La imagen de la Virgen del Pópulo, ya sin asociación de fieles que le rindiera culto, estuvo luego situada en diversas partes del templo parroquial. Y, a pesar de su larga y azarosa historia, todavía podemos contemplarla: un arcaizante y vetusto lienzo situado a los pies de la nave del evangelio, colgado en la pared que da frente a la capilla del Sagrario de la Iglesia Mayor Parroquial.

 

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