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Se oye muchas veces, incluso de personas relevantes, opiniones
sobre nuestras Hermandades y Cofradías entre algo despectivas,
o preventivas. Por ejemplo, cuando se le achacan ser más
folklore que otra cosa, tener los sujetos de esta Religiosidad
Popular escasa base o formación cristiana, pecar algunas
actitudes más de magia que de fe.
Sin ánimo de ir contra nadie, pero tampoco de defender
porque si todo lo que sea Religiosidad Popular, me permito
aclarar para aquellos a quienes pueda interesar el tema: ninguna persona
madura ha de despreciar, ni prevenirse ante las Hermandades
y Cofradías. Todo lo que es cultura y sabiduría popular,
conservadas, mantenidas y celebradas durante siglos es digno siempre de
respeto. Porque además es un patrimonio de los pueblos.
En tal sentido, confundir al folklore genuino
con la juerga, es simplismo. Aunque en ocasiones se pueda
confundir las celebraciones con cierta juerga; pero este defecto
puede ocurrir lo mismo con expresiones de Religiosidad Popular que de
Religión Oficial. (No estaría mal que muchas
personas serias y reticentes con lo popular pensaran
cómo se celebran alguno sacramentos: bautizos, bodas, comuniones...)
Y para los que temen o quieren prevenirnos, un
consejo: que la conozcan o estudien. Muchos falsos temores religiosos
provienen de la ignorancia.
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