·Sacrilegios

Existe un despacho en el archivo diocesano de Cádiz, que no sita a población alguna, pero si está metido entre la documentación de la diócesis, que es donde se encuentra la de San Fernando entre otras poblaciones; por las correcciones que se hacen, todo parece indicar que fue muy posible que a nivel diocesano existiera, por el abundante analfabetismo y la rudez del pueblo, un gran sacrilegio en cuanto a los rezos que venían realizando estas asociaciones josefinas, junto a un intento de coronar canónicamente al Señor San José.


La contestación que se dio por parte del obispado ante este intento fue que el Concilio de Trento, cuando se refiere a las Imágenes, expresa que estas no se coloquen de manera que den ocasión a los ignorantes para caer en algún error. Así, se encuentra que la solicitud de la Cofradía del Señor San Jose de poner una corona igual a la que solo a María acostumbra poner en la iglesia universal, incluye alguna superstición, y dá motivo al pueblo rudo para que caiga en un error peligroso. Se explica a continuación que superstición es aquel culto que se dá a quien no debe darse o en la forma que no debe darse.

Continua explicando que las coronas que se le ponen a la Virgen María es un signo de culto de Hiperdulia, es decir del culto que se le da a una criatura particular, pero que no es común a ninguna otra criatura como madre de dios. Mientras que el Señor San José solo es digno del culto de Dulia, que le damos a una criatura por una santidad común.


Con esto se daría ocasión de creer erradamente que la santidad de San Jose era igual a la de su esposa, e igual su mediación, y que por consiguiente lo creyesen Rey de los Angeles, de los Patriarcas, de los Profetas, y todos los Santos. También se daría motivo a que otros devotos quisieran coronar a San Joaquin y Santa Ana.

Por último, aunque San José fuese de la estirpe de David, y la iglesia declarara que es al que corresponde ponerle el cetro de Judá, no debe en cambio ponérsele corona por Rey de los Santos.
Finaliza el escrito, pidiéndose que se examinen unas oraciones que se repite en los devocionarios de San José, en el que al final de cada una de las oraciones se dice: "Gloria a la Santísima Trinidad de los Cielos Padre, Hijo y Espiritu Santo; Gloria a la Santísima Trinidad de la Tierra, Jesús, María y José". No se explica como se ha podido hacer esto del misterio de la Santísima Trinidad, que hace referencia a tres personas distintas en esencia.


Colaboración de D. Manuel MOLINA GARCÍA (Lcdo. en Historia y Geografía)