|
Para explicar este apartado, indudablemente tenemos que atender a
las causas, que no son otras más que la epidemia de fiebre amarilla
que azotó a la ciudad desde agosto de 1800 hasta los primeros días
de 1801. Aunque si bien la tendencia alcista de enterramientos se empezó
a notar entre el dia 20 y 25 de ese mes, según indica el vicario
general, hay que atender que la propagación de la epidemia en otros
lugares y en fechas anteriores, como son Sevilla o incluso Puerto Real,
no fue reconocida como tal por el municipio isleño hasta el 22
de agosto. A esto debemos añadir el desconocimiento del origen
de la enfermedad, su prevención y su tratamiento, que llevó
al alcalde mayor a promulgar unas medidas de higiene de carácter
general que demostraban bien a las claras el deplorable estado sanitario,
como bien nos indica Emilia de la Cruz Guerrero.
Tras esa primera tendencia alcista de enterramientos, sigue una también
elevada mortalidad en septiembre. Siendo ya en octubre cuando las cifras
se disparan, con más de 400 fallecimientos.
En esos momentos el cabildo municipal acuerda que: "deseando dar
sus vivas muestras de ardientes deseos de implorar la Divina Misericordia
mediante lo que disponga el venerable clero], hacer Novena a Nuestro Padre
Jesús Nazareno que se venera en la Yglesia Mayor; se saque a este
Señor en Procesión el último día de la misma
novena, con la efigie también de Ntra. Señora de la Salud,
y que se le hagan rogativas por tres días con la Divina Majestad
Sacramentada manifiesta por mañana y tarde". Pero la epidemia
no remite, se llega así en otro intento desesperado de conseguir
el auxilio y la misericordia divina, el día 15 de octubre de 1800,
donde en cabildo municipal se hace presente que ya se han formalizado
los votos del vecindario que se han de hacer al Glorioso Patriarca Señor
San José, y se acordó despachar un oficio al Vicario de
la iglesia, para que se sirva disponer que los miembros del clero concurran
a el cabildo general que se ha de celebrar al día siguiente a las
cinco de la tarde.
En este cabildo, del 16 de octubre, se acuerda verificar el voto, el modo
y circunstancias en que se ha de solemnizar. Se acordó entonces
que el acto del voto se solemnizaría el Domingo 19 de octubre,
a las nueve y media de la mañana. Para ello se convocan por oficio
alas Reverendas comunidades de padres carmelitas y franciscanos, así
como a las reverendas religiosas. Igualmente al Excmo Señor Capitán
General, intendentes generales de Marina y demás jefes del Departamento
para que concurran. También a los comisarios de barrio para que
congregados con sus vecinos asistan a la función.
El día 19 deoctubre de 1800, el Teniente de Navio de la Real Armada,
D. Juan Jose Salomon, en calidad de escribano, levanta acta e indica:
"que haviendose juntado en las Casas Consistoriales como lo han de
uso y costumbre, en la misma disposicion que para celebrar cabildo, siendo
como hora de las nueve y media de la mañana; se dirigieron en forma
de Villa con mi asistencia ala Yglesia mayor, en la que ya se hallaba
el venerable clero, la Sagrada religion de N.P. Sr. S. Francisco, el Vicario
del convento de Rdas. Religiosas, varios excmos señores capitan
General y Teniente, señores gefes, intendentes, ambos cuerpos de
comisarios de los Barrios, con sus vocales y vezinos, y otro numeros concurso
de las ordenes y clases de este pueblo [...], estando expuesta su Sagrada
imagen [se hace mención de ser la de San José] a la publica
veneracion en Altar portatil al lado diestro de el mayor; se dio principio
a la solemne función descubriendo a la Divina Majestad Sacramentada,
y después del ofertorio de la Misa Mayor se subieron al Presbiterio
los Maceros de la Villa, los referidos Caballeros Diputados de este Ayuntamiento,
el presidente de la sagrada religión de franciscanos, el vicario
de las Rvdas. Religiosas, los Sres diputados del venerable clero; arrodillados
todos, y puestos los sagrados evangelios en mano de los señores
ministros, en voz alta, e inteligible se leyó para su celebración
el voto que dice así:
Omni- Potente Señor Dios de las Misericordias y de todo conzuelo===El
Clero, Ayuntamiento, las Comunidades Religiosas , las Ordenes y Clases
de este pueblo, á quienes representamos, postrados ante vuestra
adorable Presencia, confesandonos por nuestras culpas Acreedores al justo
enojo que nos manifiestas, imploramos humildes Vuestras Misericordias
por los Méritos de la Siempre Virgen María Vuestra Madre,
y de la especial interseccion que solicitamos de el Patriarca Señor
Sn. Joseph, a quien ofrecemos una perpetua festividad en el dia de sus
Desposorios con asistencia de ambos cabildos y Ayuno en su Vispera; Asegurando
Señor ante vuestro divino acatamiento, y sobre vuestros Santos
evangelios la observancia de este solemne vto por Nosotros, el Pueblo,
y su Posteridad, confiando señor nos dispenses tu Misericordia,
apiadándote de este angustiado Pueblo=== Dígnate Señor
Dios Ynmenso oir nuestras súplicas y aceptar nuestros votos benignamente,
como humildes te pedimos, y esperamos de Tu Infinito Amor. Ysla de León
y Octubre diez y nueve de mil y ochocientos".
A continuación se hace una ADVERTENCIA, donde se hace saber al
pueblo, se hará la solicitud oportuna para que se confirme la eleccion
de patrono mayor, que se hizo popularmente en 1766. La respuesta de toda
la Iglesia Mayor fue de: Amén. El Vicario general, D. Francisco
Castañeto , el mismo que ofició la misa cantada, dio un
discurso sobre el acto celebrado, y luego se concluyó la Función.
Será el 25 de octubre, cuando un médico de la Real Marina,
José Rivero, manifiesta que la epidemia ha empezado a remitir,
aunque aún persistía el riesgo de recaídas debido
a nuevos contagios de gentes procedentes del exterior. En efecto, el 3
de noviembre el Ayuntamiento reconocía una muy importante disminución
en el número de muertes.
En este tiempo se recibió un pliego, enviado desde la Villa de
Reus por Celedonio Vila, sobre la protección de Nuestra Señora
de la Misericordia, que se venera en extramuros en esa Vila, abogada contra
la peste, se incluía además una estampa de la misma, acordando
el consistorio darle las gracias a este señor.el consistorio, poner
en la sala capitular la efigie del Patrono de la Villa, señor San
José, "con la descripción al pie en que conste el Voto
que se le hizo".
|