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Editorial
de enero de 2004
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| volver a editoriales anteriores 18 de enero de 2004 Volvemos tras el descanso navideño, algo más dilatado de lo previsto. La gran noticia del año, salvo sorpresa mayúscula a estas alturas, es la coronación canónica de la Divina Pastora de las Almas, buena nueva que no se hará oficial previsiblemente hasta la misa del domingo 1 de febrero en la parroquia pastoreña. Verdaderamente se trata de todo un acontecimiento, más aún si tenemos en cuenta la escasa asiduidad de este tipo de actos en nuestra Diócesis; desde las coronaciones de Ntra. Sra. de la Oliva de Vejer y la de Todos los Santos de Alcalá de los Gazules, en 1996 y 1994 respectivamente, no ha vuelto a conceder el Obispado de Cádiz una distinción de estas caractarísticas. Finalmente viviremos en San Fernando otra coronación canónica, tras más de medio siglo de espera y el traspiés de Gracia y Esperanza en 1993. Desde entonces, y salvo alguna que otra iniciativa que no pasó del propósito, ninguna cofradía se había atrevido a plantearlo nuevamente (aunque ya se tienen noticias de una nueva candidata para 2009). La hermandad de Pastora ha sabido llevar con gran discreción todo el expediente para la coronación, aunque en el III Encuentro Pastoreño comenzó a hablarse de esa posibilidad. Los rumores arreciaron a finales del verano de 2002, para volver a la calma más absoluta, interrumpida eso sí con alguna que otra noticia que sugería que el proyecto seguía adelante (como la solicitud de oro para la realización de un nuevo aro de estrellas). Sin embargo, ha sido durante la pasada Navidad cuando ha pasado a ser vox populi que el expediente de coronación finalizaría exitosamente. Han trascendido ciertos detalles, como por ejemplo que la corona (de Hermanos Delgado con bastante probabilidad) incluirá elementos de coral, y que canasto y ráfaga van exentos uno de otro (como la corona del orfebre Fernando Marmolejo que ya le fue impuesta por el Padre Arenas en 1959). Con el himno de la coronación ya encargado para el solemne pontifical en el que se le impodrá la dorada presea, los datos más relevantes que han trascendido son, salvo cambios de última hora, el lugar: la plaza de la Divina Pastora y la fecha: el 1 de noviembre. Sigue en el aire la posibilidad de organizar una procesión extraordinaria, aunque el Obispado no parece ser precisamente partidario, si bien a la hermandad le gustaría poder realizarla, acercando la bendita imagen hasta el Convento de las Capuchinas, con la que la cofradía tiene Carta de Hermandad desde 1994. Los motivos para la coronación parecen fundarse principalmente en el cincuentenario de la conversión del templo pastoreño en parroquia, valorándose también la antiguedad de la talla, su devoción (a pesar de la errónea creencia popular de su copatronazgo), la labor y extraordinario empuje de una cofradía prácticamente extinta en la década de los 70 del siglo pasado y que actualmente es de las más consolidadas y prósperas (polémicas con la carga aparte). Este año se conmemora además, el Sesquicentanario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción. Finalmente, y como ya sugerimos desde estas líneas en ocasiones anteriores, será acertadamente la hermandad de Medinaceli la que acapare mayor protagonismo en este sentido, corporación que además celebra las bodas de plata de la bendición de Mª Stma. de la Trinidad. Cartel de Caja San Fernando, traslado de la Titular al convento capuchino, exposición de Álvarez Duarte, muestra mariana de artesanos y artistas isleños, altar en Corpus (con traslado y acompañamiento musical incluido) presidido por la Inmaculada de la Iglesia Mayor (la cual será adecentada) son, entre otros, algunos de los actos que se incluirían en el programa de actos de la doble celebración, el cual no se presenta hasta el 14 de febrero pero que ya ha sido filtrado en parte por prensa e internet. La sacramental hermandad de Medinaceli puede ser protagonista también de otra de las noticias más destacadas de este año (de similar trascendencia a la recuperación de la Esclavitud de San José en 2003), aunque para su materialización hará falta la aprobación del Obispado, la cual tendría lugar a lo largo de los próximos meses. Cambiando de tema, Muñoz Jordán decidido a hacer olvidar su frustrante anterior mandato, vuelve a la carga con la ampliación de la Carrera Oficial (necesidad vergonzosamente pospuesta en 2001), en lo que podría ser el legado estrella de su gestión al frente de un renovado y teóricamente fortalecido Consejo. Ya puestos y lanzados, ¿se atrevería con una Magna? Finalizamos aquí el primer editorial de este ilusionante 2004, para cuya Semana Santa ya tenemos elegido cartelista (adelantado por ISLA PASIÓN cinco días antes de su elección oficial), pregonero (anunciado en ISLA PASIÓN horas antes de su elección oficial) e imagen del vía-crucis del Consejo (con ISLA PASIÓN como primer medio en publicarlo). PD: fotocomposición para el cartel de JCC
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