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Editoriales de mayo de 2002

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1 de mayo de 2002

Hoy, 1 de mayo, tiene lugar el acontecimiento cofrade del año, San José, el Patrón desde hace doscientos de nuestra ciudad, vuelve a recibir culto externo. Afortunadamente los isleños volverán a contemplar la bendita imagen que se venera en la Iglesia Mayor, tras un largo paréntesis de más de una década, ausencia que hay que "agradecerle" al clero, aunque es de justos reconocer que el apoyo del actual párroco de la primera parroquia de nuestra ciudad ha sido fundamental para que prosperase la revitalización de la devoción josefina; la cual debería culminar con su constitución como hermandad de gloria de pleno derecho, evitándose con ello desagradables incidentes ocurridos con el "establishment" cofrade de la ciudad.

La luz del sol volverá a acariciar con dulzura la hermosa talla de nuestro bicentenario Patrón, así como la del Bendito Niño Jesús. Un grupo de jóvenes cofrades ha aportado la savia necesaria para que el resurgimiento del culto a San José se vea soberbiamente coronado con la anhelada salida procesional. La fecha elegida sorprendió en un primer momento, ni el Corpus, ni la festividad de la onomástica del Santo, ni la conmemoración del Voto, es la celebración de San José obrero (artesano parece más apropiado) el día señalado. Metereología y otros condicionamientos empujaron a los responsables josefinos a tomar esta decisión, que nos proporcionará uno de los meses de mayo más cofrades que se recuerden.

La imagen recorrerá las calles en un paso propiedad de la fraternidad, del que algunos han censurado sus escasas dimensiones; pues bien, quizás muchos se sorprendan al verlo en la calle, a todas luces es mucho más digno y artístico que las penosas andas en las que procesiona la no menos mediocre imagen del Resucitado (asignatura pendiente del Consejo desde hace tiempo). El paso es similiar estéticamente al de Columna, de hecho los candelabros que iluminarán la bella imagen del Patrón han sido cedidos por dicha hermandad y parecen hechos exprofeso. Otras hermandades también contribuirán con algunos de sus enseres para realzar el evento. El exorno floral será novedoso para lo que estamos acostumbrados, no tanto por la flor elegida, sino por la disposición de la misma.

San José lucirá para tan señalada ocasión una túnica azul, que presenta la primera fase de los bordados (diseñados por Juan Guerrero). Este año sólo veremos como el hilo de oro realza las mangas de la vestimenta del Santo, resultado de la paciente labor de Rosa María Richarte Jiménez, que ya se adivina como digna continuadora de Dolores González Fuentes (que ha dirigido los trabajos). Manto y cubrebotones también deben añadirse en el capítulo de estrenos, que debe completarse con las caidas del paso, el repostero de la Fraternidad y otros que decorarán el templo en el que la imagen del Santo recibe culto diario.

Otra novedad destacada será ver a los miembros de la asociación de cargadores La Cuadrilla (autoproclamados sucesores de la herencia carrillista) portando al Patrón. Elección que no ha estado exenta de rumores malidicentes. La Banda de Música "Pedro Álvarez Hidalgo" de Puerto Real será la que acompañe musicalmente a la comitiva (decisión también envuelta de polémicas), además de la jovencísima banda de cornetas y tambores "Nuestra Sñra. del Carmen" que irá abriendo carrera.

Salida, subida al atrio del Ayuntamiento, Plaza de San José y recogida se intuyen como los puntos y momentos que quedarán para el recuerdo y las hemerotecas de la historia cofrade isleña. En el próximo editorial ya podremos valorar como ha transcurrido la procesión y si el pueblo de San Fernando ha respondido de la manera que la ocasión merece, aunque cierto encuentro deportivo quizás reste público, especialmente en el tramo del largo recorrido que corresponde al barrio de la Iglesia.

5 de mayo de 2002

Pasó el esperado 1 de mayo (y no sólo por los sindicatos), y con él la procesión del Bendito Patriarca Señor San José, bicentenario Patrón de la ciudad de San Fernando. El empuje e ilusión de los jóvenes que integran su junta rectora, la constancia de los antiguos devotos y el decidido apoyo del párroco de la Iglesia Mayor posibilitaron que la imagen titular de la fraternidad josefina recibiese culto externo.

Minutos antes de abrirse las puertas del primer templo parroquial el aspecto que presentaba la plaza era poco esperanzador, rayando con lo desolador. El número de personas allí presentes distaba bastante de lo que se requiere en ocasiones relevantes e históricas como ésta; fue la misma situación que vivimos el pasado 12 de octubre con la salida de la Stma. Virgen del Carmen con motivo de su Cincuentenario. Sin embargo (y al igual que ocurrió con la Patrona), una vez llegado el cortejo a la Plaza del Rey las aceras estaban llenas de personas expectantes por contemplar a San José. El discurrir por el barrio fue más sosegado en cuanto a la presencia de público, pero en todo momento hubo una nutrida presencia.

Varias hermandades contaron con representación en la procesión, no estaban todas, ni siquiera todas las de la parroquia. Cuando ya caía la tarde se produjo un espectáculo algo bochornoso y lamentable, varias fueron las representaciones que protagonizaron una reedición de "La Gran Evasión", al grito de "ahora que no miran" o "¡vaya pegote!" se vivieron escenas que no por cómicas son menos censurables, allá iban al trote y al galope con bandera y todo. También llamaron la atención aquellos que iban provistos además del uniforme capillita de unos auriculares muy prácticos en tardes de partidos históricos. Los representantes del municipio ya abandonaron la procesión en el atrio del Ayuntamiento y los del Consejo tras la Plaza de San José. Por cierto, terrorífico el exorno del atrio, en el cual transcurrió la entrega de la bandera de la ciudad que se acompañó de un reivindicativo discurso por parte de los josefinos.

Llamó la atención la minuciosidad con la que se cuidaron determinados aspectos (algunos de ellos muy poco usuales por estos lares), y sin embargo se "colaron" varios fallos relevantes (aunque fácilmente subsanables para próximas ocasiones), nos referimos a las caídas unidas por velcro o la nula sujección del manto. Éste último aspecto motivó que en el acto en la capilla de los Desamparados no estuviesen presentes las representaciones de las hermandades, pues se procedió a recolocar adecuadamente la vestimenta del santo; de todas formas, si en años venideros se repite este acto en la capilla del antiguo Hospital de San José, lo ideal sería contar con las hermandades invitadas.

La carga fue motivo de controversias, para unos supuso la recuperación del genuino y tradicional estilo de carga isleño, para otros fue muestra de brusquedades innecesarias y concesiones al público para buscar el aplauso fácil. En todo caso, La Cuadrilla dio lo mejor de sí en esta jornada tan especial para ellos, aunque siguen deseosos de mostrar su particular forma de entender la carga en la Semana Mayor (algo que se les resiste).

La banda de Puerto Real (estas cosas sólo pasan en San Fernando) interpretó un amplio y escogido repertorio que llamó la atención por su originalidad, sin embargo era evidente que se trataba de una banda más reducida que la que vemos acompañando cada Domingo de Ramos a la Estrella.

En definitiva, una procesión más que digna que ha cumplido con las expectativas despertadas. En manos de los dirigentes josefos está el ser "la grande" de las "procesiones menores" de gloria (María Auxiliadora, San Juan Bautista de La Salle, etc ) o la, por ahora, más pequeña de las "grandes" (Carmen y Pastora). Su primera salida ha sido prometedora.

26 de mayo de 2002

A punto está de terminar uno de los meses de mayo más "gloriosos" y cofrades que se recuerdan. A las procesiones con parihuelas venidas a más de San Juan Bautista de La Salle y Mª Auxiliadora se han unido este año San José y la Cruz de Mayo que ha sacado la Asociación Juvenil Cofrade La Levantá (ex-Chicotá). Aunque estas cuatro procesiones son cada una muy distinta de la otra, han contribuido entre todas a que tengamos un mes bastante entretenido a nivel capillita.

La procesión de San Juan Bautista fue una alegre fiesta en la calle en la que la hermandad de Cristo Rey y la familia lasaliana tratan de demostrar que el enfriamiento de relaciones de los últimos años no ha llegado a la ruptura (al menos de cara a la galería). La de Mª Auxiliadora fue, por su parte, la reunión de los salesianos isleños, y también contó con una significativa presencia de público, a pesar de que a esas horas más de media España estábamos "living a celebration".

La procesión de San José ya fue profundamente analizada en los editoriales anteriores, así que nos remitimos a lo en ellas dicho. No estuvo exento de polémicas el desfile josefino, algo que también sucedió con la Cruz de Mayo. El "stablishent" no acogió de muy buen grado la iniciativa de la nueva asociación juvenil cofrade; concretamente la hermandad de Desamparados fue la más indignada, ¿teme acaso que una Cruz de Mayo le haga competencia al portentoso Cristo de la Sangre?; no se comprende en modo alguno el rechazo demostrado, menos aún si tenemos en cuenta que este tipo de procesiones son habituales en las localidades de nuestro entorno, organizadas también por asociaciones civiles.

Además era del todo inevitable que la tendencia hacia una secularización de las procesiones se acentuase en una diócesis que prohibía la creación de nuevas hermandades. Sin embargo, ante el temor de que el productivo negocio procesional se le fuera de las manos, la aperturista nueva etapa que parece se ha abierto en Palacio nos sorprende con la derogación implícita del dichoso decreto del año 1988. Se abre el grifo y ya hay rumores de hasta cuatro nuevas hermandades de penitencia, pronto veremos si se trata de los habituales "calentones" posteriores a la Semana Santa.

También ha sido este el mes más esperado para los rocieros isleños que, desafortunadamente no han podido llevar su simpecado al parque temático de "Terra Mística" en el que se convierte la aldea del Rocío, la hermandad matriz sigue sin reconocerla, en lo que parece una actitud algo restrictiva en la concesión de nuevas franquicias de la "marca rociera". De todos modos, el movimiento de devoción a la Blanca Paloma se va afianzando en nuestra ciudad.

Terminamos este editorial con un aviso a navegantes (nunca mejor dicho) sobre el panorama de portales cofrades. El curso cofrade 2001/2002 ha sido el del boom internauta, para desesperación de muchos (algo que nos llena de satisfacción). Si hace un año sólo había dos portales, en la actualidad contamos con cuatro veces más; la competencia entre ellos sólo ha podido beneficiar a los visitantes pues entre todos hemos aportado la más completa cobertura informativa y audiovisual posible de los actos cofrades habidos en este tiempo.

Sin embargo, a la vuelta del verano quizás la situación haya cambiado radicalmente y presenciemos la desaparición de algunos, la fusión de otros y la reestructuración en contenidos de alguno más. Como en la televisión digital, los movimientos en este sentido se van ha acentuar significativamente. ISLA PASIÓN no va a ser ajena a esta nueva dinámica; el futuro es algo incierto, aunque no necesariamente negativo. En cualquier caso, aún en la peor de las perspectivas ISLA PASIÓN seguiría ofreciendoos la posibilidad de dar vuestra libre opinión sobre cualquier tema cofrade. Que no canten victoria los "cofrademente" correctos.

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