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Desafortunadamente, problemas internos entre los promotores de este hermandad
paralizarían este proyecto, que habría supuesto la constitución
de una nueva cofradía de penitencia para la Semana Santa de San
Fernando, con lo que nuestra ciudad habría contado con veinte corporaciones
penitenciales (sin incluir la Orden Servita ni la Procesión del
Resucitado).
La actividad de la Junta Pro-Cultos cesaría por completo con la
aprobación del decreto del Obispado que prohibía la formación
de nuevas hermandades en la diócesis (recientemente revocado).
La propia imagen dejaría de estar expuesta a la veneración
pública desde principios de la década de los 90, cuando
fue cedidada a la parroquia de la Sagrada Familia, en el barrio de la
Bazán, en cuyas dependencias fue ubicado.
A pesar de ciertas pretensiones de integrar este Cristo de las Tres Caídas
en la hermandad de Gran Poder (advocación que curiosamente iba
a tener la hermandad bazanera), no se llegó a materializar en nada
concreto, y ya a mediados de la misma década, la imágen
se trasladaría a Cádiz, a un edificio del Obispado o a un
convento, según las versiones, donde se le perdería la pista
definitivamente.
En resumen, la crónica de lo que pudo ser y no fue. Hasta el momento,
el intento más serio de crear una nueva hermandad en San Fernando,
aparte de las ya existentes (aunque con posterioridad se crearían
las de Humildad y Paciencia en La Ardila y la de Desamparados en el antiguo
Hospital de San José). Otras hermandades frustradas desde sus inicios
serían las del Nazareno del Carmen, Crucificado de la Salud, Sentencia
(en la parroquia de la Oliva) o, más recientemente, una Santa Cena
en San Francisco.
(datos
extraidos de la Enciclopedia sobre las
Diócesis
de Cádiz y Ceuta y Jerez, editado por GEMISA en 1987-1988)
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