Sirva esta carta al director como réplica al artículo publicado
en este medio el pasado 6 de mayo de 2006 por el señor Ignacio
Bermejo Martínez, vicehermano mayor de la cofradía de la
Resurrección, que aprovechó su condición de colaborador
de este periódico para proferir todo tipo de improperios contra
los usuarios de los foros de la web que codirijo. En dicho artículo
se descalificaba implícitamente y de un modo genérico y
absolutamente desproporcionado, rayano con la calumnia y la injuria, a
todos aquellos usuarios que han emitido opiniones críticas en los
foros de Isla Pasión sobre la nueva imagen cristífera que
cierra nuestra Semana Santa. Impresiona leer que el señor Bermejo
califique como obra de arte dicha efigie, me resulta extraño, pues
una opinión tan atrevida, tan sorprendente, resultaría francamente
impensable en boca de su propio autor, cuyas palabras durante la presentación
de la imagen distan de ese tono exultante y pretendidamente autocomplaciente.
Sin recurrir a citas grandilocuentes que puedan paliar carencias expresivas,
ni a una rebuscada prosa que sirviera para saciar frustradas ansias de
notoriedad literaria, aprovecharé esta carta para que el señor
Bermejo sea consciente del disparatado ataque contra unos foros locales
de generalizada aceptación, a los que también ha recurrido
corno usuario su propio director espiritual, párroco y canónigo
catedralicio. Debería echarle un vistazo a lo que se vierte y difunde
en foros de Cádiz, Jerez o Sevilla sobre este tema concreto, para
darse cuenta que en Isla Pasión las críticas son de lo más
comedidas, pues desde la administración de la misma, velamos para
no se produzcan extralimitaciones improcedentes.
Extraña que alguien que se ha cobijado bajo la Cruz de San Juan
realice un encendido vituperio contra el anonimato y los seudónimos,
propio de los foros de internet. De modo displicente, el señor
Bermejo niega la posibilidad de que nadie debata sobre aquello que él
de forma interesada no estima oportuno. Obstinadamente clama para imponer
cortapisas a la libertad de expresión, tildando internet como una
dictadura; denotan sus palabras un escaso apego por el derecho al disenso,
y una oscura atracción por los modos absolutistas, en los que el
que está en la cúspide de la pirámide dicta sobre
todo y todos. Si de algo ha servido no obstante su artículo, es
para que todos en La Isla queden convencidos de que el señor Bermejo
está plenamente satisfecho con su Titular. ¿O no?
Antonio Luis Belizón Ibáñez |