Las hornacinas no son sólo un nicho realizado en muro, en el
que se coloca una imagen. Las hornacinas objeto de este este especial
son aquellas situadas en el exterior del edificio como demostración
colectiva de fe, símbolo de fervor religioso y afán de
testimonio cristiano. Aparte de en las iglesias, era bastante frecuente
que las viviendas particulares contasen con un pequeño nicho
en su fachada, en donde se cobijaba con gran fervor y devoción
una imagen de la advocación mariana predilecta o del santo preferido.
En nuestra ciudad quedan aún bastantes de estos altares callejeros,
pero muchos de ellos sin la imagen que es su razón de ser. Sin
embargo a mediados de la década de los 90, la Asociación
Cultural Cofrade La Venera inició una campaña de recuperación
de hornacinas, contando para ello con la colaboración de varios
artistas isleños; gracias a esta labor se amplió considerablemente
el número de hornacinas con imagen.