Con esta serie de artículos, lo único que se persigue es intenta dar una información objetiva, clara y concisa sobre el Pregón de la Semana Santa de 2008 de la ciudad de San Fernando, que estuvo a cargo del sacerdote Salvador Rivera Sánchez, arcipreste de la ciudad y párroco de la iglesia del Santo Cristo de la misma.
Desde un primer momento, aclarar que estos artículos no tienen ningún otro objetivo que el que anteriormente se menciona, y debe ser aclarado que no se realizará ninguna conclusión final, queda a merced de cada lector sacar sus propias conclusiones.
El pregón de la Semana Santa de 2008, realizado en el Real Teatro de Las Cortes comenzó tras la presentación de Jesús Rodríguez Arias con la alocución del pregonero. De esta misma, y de su texto concretamente es lo que versarán estos artículos, centrándonos en la comparación del mismo con textos anteriormente publicados, concretamente en pregones de Semana Santa y otros artículos con referencias cofrades.
Empezamos esta serie de artículos analizando trozos de versos del pregón de la Semana Santa 2008 al que seguirán el fragmento del texto referenciado. Vea, compare y juzgue por sí mismo. El orden de los trozos de textos analizados no tienen porque coincidir con el orden cronológico del pregón, para su mejor localización se expondrá la localización de los mismos haciendo referencia a la página o páginas donde se encuentran dentro de la publicación escrita del mismo.
1. Comienza este análisis en la página 14 del pregón de la Semana Santa, en el que tras recorrer las distintas localidades donde el pregonero ha realizado su labor como sacerdote, continua con la ciudad de San Fernando. El texto dice lo que sigue.
Salvador Rivera:
Quiero que el pregón sea,
Como una gran oración,
Que se enmarque en
Dos domingos de alegría
-Ramos y Resurrección-
Enmarcando una semana
De injusticia y de dolor,
Sabiendo la isla escenario
Del drama del redentor.
Vía de Amargura sus calles…
Se alza en silencio el telón
De este renovado empeño
De revivir la Pasión
¡abrid los ojos al sueño…es
Domingo de Pregón.
En el pregón de Antonio Murciano de la Semana Santa de 2005, podemos leer este trozo que coincide con el comienzo del pregón del cofrade de Arcos de la Frontera. Con una estructura similar, y tras la eliminación de una de las partes de esta lista de versos, lo que escribió Antonio Murciano queda como sigue.
Antonio Murciano:
Quiero que mi pregón sea
como una gran oración…
De pequeñas oraciones
tejer quiero este pregón
y entre todas, trenzar una
intensa, inmensa oración.
Pedir a Dios por Sevilla
–madre de mi devoción–,
por la abuela Andalucía
la de la luz interior,
por la nueva España unida
del recíproco perdón.
Por los santos inocentes
mártires del once "horror"
y las mil una intenciones
de la pequeña gran voz
de ese Sumo Sacerdote
–blanco viajero de Dios–
clamando, sin eco, al mundo
por la paz y la oración.
Beatos Manuel y Marcelo,
Santa Ángela del Amor,
velad porque Hispalis sea
Jerusalén de fervor.
Yo os traeré al temblor del canto
veinte siglos de emoción.
Dos domingos de alegría
–Ramos y Resurrección–
enmarcando una semana
de injusticia y de dolor.
Sabiendo a Ysbhilia, escenario
del drama del Redentor,
en los Cristos sevillanos
ver el rostro del Señor;
en las caras de sus vírgenes
la de la madre de Dios,
Vía de Amargura sus calles…
¡Qué niña vieja ilusión
ser este año el pregonero
del vibrar cofradiero,
–voz de la tribu, vocero–
del sentir de un pueblo entero!
¡Qué privilegiado honor
–con el alma de rodilla–
cantar soñando en Sevilla
la Pasión del Salvador!
(Se alza en silencio el telón
de este renovado empeño
de revivir la Pasión
según Sevilla. ¡Qué ensueño!
¡Oídos, abríos al clamor!
¡Abrid los ojos al sueño!…)
2. A continuación, seguimos con unos versos del pregonero de la Semana Santa de 2008 a los cargadores de la ciudad, que se pueden encontrar en la página 31 de la edición escrita. El pregonero dijo lo que sigue.
Salvador Rivera:
Con el sudor de la frente
Ya te estás ganando el cielo
Y con el cielo el trascielo
De la gracia penitente.
La almohá es puente
Que abraza la canastilla.
Aprieta cargador la quilla
Que peces en el estero
Del corazón de la Isla.
Este texto, basado en unos versos del también sacerdote Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp en el pregón de la Semana Santa de Sevilla en el año 2006 y dedicados a los costaleros sevillanos dicen lo que sigue.
Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp:
Con el sudor de la frente
ya te estás ganando el cielo
y con el cielo el trascielo
de la Gracia penitente.
La trabajadera es puente
que abraza la canastilla.
Aprieta al costal la quilla
de tu barco, costalero,
que hay peces en el estero
del corazón de Sevilla.
3. En este caso, el pregonero de la Semana Santa de San Fernando de 2008, centra sus versos en la primera jornada de la Semana Santa, el Domingo de Ramos. Este texto se encuentra en la edición escrita del pregón en su página 33.
Salvador Rivera:
Que en Jerusalén va a entrar
Es domingo lasaliano,
Jinete el más popular
Sobre un platero andaluz
En olor de multitud
Hosannas, palmas y niños
¡Que pena que haya cariños
Que acaben en una cruz!
Pero hoy todo es alegría,
Tarde entre dorada y pura.
¡Qué clamor, qué algarabía!
Bendito porqué está escrito
Bendito el que nada tiene,
Bendito sea el que viene
En nombre de Dios ¡Bendito!
También de Antonio Murciano, pregonero de la Semana Santa de Sevilla en el año 2005 centra sus versos para la primera jornada de la Semana Santa de la forma que sigue.
Antonio Murciano:
Que en Jerusalén va a entrar
–digo en tierra sevillana–
domingo por la mañana
quién calmó y anduvo el mar.
Jinete el más popular
sobre un Platero andaluz
en olor de multitud
hosannas, palmas y niños.
¡Qué pena que haya cariños
que tengan muerte de cruz!
Pero hoy todo es alegría,
tarde entre dorada y pura,
¡quién piensa en qué noche oscura
y en lo que sucederá un día!
¡Qué clamor, qué algarabía!,
Bendito porque está escrito
el paria, el pobre, el contrito,
bendito el que nada tiene,
bendito sea el que viene
en nombre de Dios ¡Bendito!
4. En esta ocasión, el pregonero dedica unos versos a la hermandad de Jesús Atado y Flagelado a la Columna. Estos se pueden encontrar en la página 34 de la edición escrita, y son los siguientes.
Salvador Rivera:
Y amarrado a una columna
Latigazo viene y va,
Entre sayones romanos.
Buen pastor, manso cordero,
Duros látigos de acero
Te crujen sobre la piel,
Y cada vez que recrujen
Nace en tu espalda un clavel.
Antonio Murciano, de nuevo, en una parte del pregón de la Semana Santa de Sevilla de 2005, recuerda una saeta de su Arcos de la Frontera natal, y que expresa de la siguiente manera.
Una saeta de mi Arcos
quiero en su pecho clavar,
–saeta de amor de mi pueblo
para su espalda sagrá–:
"Buen pastor, manso cordero,
duros látigos de acero
te crujen sobre la piel,
y cada vez que recrujen
nace en tu espalda un clavel".
5. En este caso, analizaremos unos versos del pregonero dedicados a la hermandad bazanera del Gran Poder, y recuerda su paso por el puente que tiene su mismo nombre. Este texto se puede encontrar en las páginas 42 y 43 de la edición escrita del pregón.
Salvador Rivera:
El Gran Poder por el puente,
No pasa, siempre se queda,
Porque está en los corazones
De todo aquel que le reza,
De todo aquel que le mira,
De lejos o de cerca,
De esas mujeres del barrio
Que le siguen cada año
Para cumplir sus promesas.
Y Él desde su barrio socorre
A los que sufren,
A los que tienen tristeza,
A los que están agobiados
Y también a los que enferman.
Pasan las gentes del barrio
Pero Él siempre se queda.
Y aunque humillado le vemos
Con el peso de la cruz
A pesar de su grandeza,
Nos dice, siempre adelante
Aunque muchas veces no se pueda.
Ya está el Gran Poder en su barrio
Y allí, siempre nos espera,
Junto al amor de su Madre
Que Madre por Dios mas buena.
Estos versos del padre Rivera Sánchez se asemejan en su gran mayoría a los escritos por el también sacerdote Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp en el pregón de la Semana Santa de Sevilla del 2006 y dedicados al Señor de Sevilla, a Jesús del Gran Poder.
Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp:
El Gran Poder cuando pasa
no pasa, siempre se queda,
porque está en los corazones
de todo aquel que le reza,
de todo aquel que le mira,
de esas mujeres con velas
que lo siguen cada año
para cumplir su promesa.
Y Él está con los que sufren,
con los que tienen tristeza,
con los que están agobiados
y también con los que enferman,
y en todo el que le acompaña
con cirio y trabajadera.
Que el Gran Poder nunca pasa
no pasa, siempre se queda,
y hay en sus ojos dulzura,
y hay en su rostro pureza
y hay un amor infinito
de los pies a su cabeza
¡y hay una expresión divina
que borra el mal y lo aleja!
Pasan la vida y los hombres
pero el Gran Poder se queda
igual que se queda el aire
que acaricia las veletas.
(Continuará...)
|