El Pregón copiado (II)
 
por Eduardo Albarrán Orte
 
Artículo de opinión sobre el Pregón de la Semana Santa de 2008
 
 
 
Jesús Rodríguez Arias en la presentación al pregonero de la Semana Santa 2008.
 

Continuamos en esta segunda parte de la serie de artículos titulada "El pregón copiado". Seguimos por tanto con el análisis del texto del pregón de la Semana Santa de 2008, que estuvo a cargo el pasado Domingo de Pasión del sacerdote Salvador Rivera Sánchez.

6. Seguimos en esta ocasión con los versos dedicados por parte del pregonero a la hermandad de la Vera-Cruz de la cual es director espiritual. Estos versos se encuentran en las páginas 44 y 45 de la edición escrita del Pregón.

Salvador Rivera:

Ahí pasa mi Vera-Cruz

“mi vida, mi verdad y mi camino”.

No que no es de porcelana,

Ni de cedro, ni de pino,

Que este Vera-Cruz divino

Parece de carne humana.

Vera-Cruz mi Jesús yerto,

Mi saeta no es canción

Que es decirte a grito abierto,

Cristo muerto, mi oración.

Del pregón de Antonio Murciano de la Semana Santa de 2005, rescatamos este fragmento dedicado a la hermandad de la Vera-Cruz sevillana.

Antonio Murciano:

Ahí pasa mi Vera-Cruz

"mi Vida, mi Verdad y mi Camino".

No que no es de porcelana,

ni de cedro, ni de pino,

ni de pasta sevillana,

que este VeraCruz divino

parece de carne humana.

Capilla del Dulce Nombre,

VeraCruz, mi Jesús yerto,

mi saeta no es canción

que es decirte, a grito abierto,

Cristo muerto, mi oración.

7. En el comienzo del pregón, en la página 12 de la edición escrita, encontramos los siguientes versos dedicados a la Virgen del Carmen y sus cargadores.

Salvador Rivera:

Porque tú eres la madre de todos,

Que hueles a marico y sal;

La que apacienta las olas

Los días de tempestad.

Y tú cargador, que no sabes

Rezar mucho quizás,

Si cuando la lleves, meces

El paso con buen compás,

Aunque no sepas la salve,

Dios te lo perdonará

¡que mecer así a la Virgen,

Ya es un modo de rezar!

Del gaditano José María Pemán, encontramos los siguientes versos, dedicados a los cargadores de la Virgen del Carmen, patrona de San Fernando. Estos se encuentran en el libro Obras completas del mismo autor, editado por Edibesa. Reseñar que José María Pemán dedicó este poema a los que llevaron el paso de la Virgen del Carmen en su primera salida en procesión después de tres años de contienda y de laicismo oficial.

José María Pemán :

Cargadores de la Isla
mecedla con suavidad,
que lleváis sobre los hombros
a la Reina de la Mar!

Cargadores de la Isla:
ésa que vais a sacar
es la Virgen marinera,
que huele a marisco y sal;
(…)
la que apacienta las olas
los días de tempestad;

(…)
Tú, cargador, que no sabes
rezar la Salve, quizás:
si cuando lo saques, meces
el paso con buen compás,
aunque no sepas la Salve,
Dios te lo perdonará...

8. En esta ocasión, el pregonero alude a los distintos hábitos con los que se revisten los cofrades durante la Semana Santa. Este texto -primero que enumeramos que no son versos- se encuentra en la página 31 y es el preámbulo de los versos que ya comentamos en la primera parte de estos artículos.

Salvador Rivera:

Pongámonos el ropón del pertiguero que con su llamada a continuar, despierta los ciriales para un nuevo paseo de la Madre de Dios.

La librea, lacayo del que da la cara para acompañar a Cristo en el pobre.

La dalmática labrada, con el brocado impregnado de cera, como Lágrimas de los ojos de María.

Túnicas que van del blanco que abre la Semana Santa, hasta los ruanes negros del luto del Amor que da la vida por los amigos.

Y un máximo ornamento, la almohá de los hombres que como apóstoles bajo los pasos de Cristo y María.

Al igual que los versos que indicabamos de la página 31 en la primera entrega de esta serie de artículos, el sacerdote Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp nos comenta en su pregón de la Semana Santa de Sevilla de 2006 lo siguiente:

Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp:

El ropón del pertiguero que como martillo de llamador despierta los ciriales al cielo para un nuevo paseo de la Madre de Dios de la Palma como una seda por la Alcaicería. 

De librea, lacayo del que da la cara, como santo varón en la Trinidad, la Mortaja, la Quinta Angustia y Santa Marta; o en el Calvario de la ya antigua Varflora en la Carretería. 

De dalmática labrada, con el brocado impregnado de cera, como Lágrimas de los ojos de Santa Lucía en la Señora de Santa Catalina.

Túnicas talares, que van desde el blanco que envuelve a mi Princesa de la Paz entre encajes plateados por la Torre Sur de la Plaza de España, hasta los ruanes negros en el luto del Amor que da la vida por los amigos. 

Ser de nuevo seise -como lo fue el pregonero-, que en los candelabros de cola de la Virgen de las Aguas, sacase a Dios a bailar entre uvas, trigos y mariposas, para posar en su custodia, sombrero, zapatillas, palillos y coplas, con Eslava y el Maestro Torres, entretejiendo cruces palmadas en un escenario de armonías eucarísticas e inmaculistas.

Y un máximo ornamento, la alpargata y el costal, de hombres que como apóstoles navegan bajo los misterios, y también niños bajo el manto de la Caridad baratillera, ganándose el Cielo, con el sudor de su frente. 

9. En esta ocasión, el pregonero en su parte del pregón dedicada al Viernes Santo -página 57 de la edición escrita- dedica los versos que siguen a la Virgen de la Soledad.

Salvador Rivera:

Estaba la dolorosa
junto al leño de la cruz
¡que alta palabra de luz!
¡qué manera tan graciosa
de enseñarnos la preciosa
lección de callar doliente!.

Tronaba el cielo rugiente,
la tierra se estremecía.
Bramaba el agua..

estaba, sencillamente, María.

También del gaditano nacido a fines del siglo XIX José María Pemán y Pemartín, novelista, poeta y dramaturgo, encontramos los siguientes versos:

José María Pemán:

Estaba la dolorosa
junto al leño de la cruz
¡que alta palabra de luz!
qué manera tan graciosa
de enseñarnos la preciosa
lección de callar doliente.
Tronaba el cielo rugiente,
la tierra se estremecía.
Bramaba el agua... María
estaba, sencillamente.

10. Para finalizar esta segunda edición de esta serie de artículos, nos iremos a unos versos que el pregonero dedica en la página 37 de la edición escrita a la hermandad de los Afligidos, de la cual es director espiritual.

Salvador Rivera:

Se ha abierto paso en las filas
una doliente Mujer.
Tu Madre te quiere ver
retratado en sus pupilas.
Lento, tu mirar destilas
y le hablas y la consuelas.
¡Cómo se rasgan las telas
de ese doble corazón!.
¡Quién medirá la pasión
de esas dos almas gemelas!.

¿Cuándo en el mundo se ha visto
tal escena de agonía?
Cristo llora por María.
María llora por Cristo.
¿Y yo, firme, lo resisto?
¿Mi alma ha de quedar ajena?
Afligidos, Amargura,
dadme siquiera una poca
de esa doble pena loca,
que quiero penar mi pena.

Estos versos nos recuerdan a los que exponemos a continuación del santanderino Gerardo Diego en su Vía-Crucis, escrito en el primer cuarto del siglo XX.

Gerardo Diego:

Se ha abierto paso en las filas
una doliente Mujer.
Tu Madre te quiere ver
retratado en sus pupilas.
Lento, tu mirar destilas
y le hablas y la consuelas.
Cómo se rasgan las telas
de ese doble corazón.
Quién medirá la pasión
de esas dos almas gemelas.

¿Cuándo en el mundo se ha visto
tal escena de agonía?
Cristo llora por María.
María llora por Cristo.
¿Y yo, firme, lo resisto?
¿Mi alma ha de quedar ajena?
Nazareno, Nazarena,
dadme siquiera una poca
de esa doble pena loca,
que quiero penar mi pena.


(Continuará...)