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Pasos de la Semana Santa Isleña

por
Pablo Lobato de Enciso


Mi propósito al escribir esta opinión es un grito desesperado a la reflexión y a la recapacitación de lo que está ocurriendo en nuestra querida Real Isla de León, a la que yo como isleño de adopción me sinto tan unido.

En primer lugar quisiera manifestar mi asombro ante lo visto en esta pasada Semana Santa en cuanto al manido tema de la carga de Misericordia y sus consecuencias para con el futuro de este oficio en nuestra tierra.

Creo que no es nuevo para nadie el origen y evolucion de la carga en San Fernando y la importancia de la misma en el desarrollo de la Semana Santa Isleña.
Por este motivo, me extraña tanto que en un pueblo tan orgulloso de su carga, su estilo y sus tradiciones aparezca un cada vez más nutrido grupo de amantes del costal.

Sin embargo tras pensarlo mucho y plantearme varias hipótesis de por qué se quiere sustituir nuestra legendaria almohada por el costal foráneo he llegado a la siguiente conclusión: nuestra vieja carga está herida de muerte y hemos sido nosotros (los cargadores "tradicionales") quienes la hemos ido matando.

Si volvemos la vista unos diez años... ¿qué vemos? una carga completamente diferente a la que tenemos en la actualidad, ¿por qué? porque en ella existía un sentimiento isleño, era una carga de movimientos hacia las bandas, pasos cortitos, pasitos hacia atrás, sin prisa, quizás algo brusca... pero quiero recalcar lo más importante... con sentimiento.

Con esto se conseguía el arte, la belleza absoluta del paso de Nuestro Señor camino de su Calvario, de su Crucifixión, de su Muerte y Resurrección acompañada siempre bajo el Dolor de su Madre con ese movimiento dulce de sus varales, que hacía estremecer al pueblo de la Isla a NUESTRO PUEBLO, que hacía arrancarse por saetas, por oraciones conjuntas por veneración a Cristo.

Sin embargo, esto se ha ido perdiendo, convirtiendo la carga en un simple andar hacia delante hacia las bandas (cada vez menos) con poquitos quietos y poquitos pasos hacia atrás, conclusión: la gente se aburre y quiere ver cosas nuevas y termina por ver con buenos ojos cosas que en otras circunstancias no hubiera aceptado.

Pero yo me pregunto y os pregunto ¿no puede ser también culpa del público? de este público que no valora absolutamente nada, que no aplaude jamás que no aprecia una buena levantá, el esfuerzo de una buena trepá, el solo de una buena marcha... sólo con un paso y una marcha nuestro pueblo despierta de la apatía y aplaude... aplaude este bien o mal... con el Señor de la Isla siempre aplaude: Pero esto tiene unas consecuencias y es que en el Nazareno nos guste o no nos guste su concepción de la cara utiliza toda la tradición isleñay eso merece la recompensa y el ineres del pueblo.

A quienes quieren poner un estilo foráneo yo les pongo el siguiente ejemplo:

Plaza de toros las Ventas (Madrid) mano a mano entre Morante de la Puebla y Michael of NEW YORK... ambos realizan sus faenas... ¿Quién saldría por la puerta grande? ¿el torero que ha mamado desde su infancia el toreo de andalucía, que conoce y respeta la tradición taurina o, por el contrario, el yankee que desde el exterior ha dicho "oh my God que bonito es esto del toreo, voy a imitarlo"?

Pues esto es lo que ocurre en la carga. Nosotros aunque queramos no podemos imitar a Sevilla... o no la podemos imitar bien puesto que desconocemos todo lo necesario para otorgar a nuestra carga el sentido que en Sevilla tiene, tenemos el ejemplo de la carga de la Pastora, ¿de verdad esa es una carga sevillana? Sevilla no es arrastrar los pies, es mucho más pero a la vez no es más que nosotros simplemente es otro estilo ni mejor ni peor.

Muchas veces parece que quienes quieren cambiar el estilo de carga lo hacen simplemente por verguenza de su pueblo y en vez de ayudarlo a mejorar prefieren eliminarlo y volver a empezar, pero las imitaciones jamás superan al original.

¿por qué somos Interés Turístico Nacional de Andalucía? ¿Por imitar a Sevilla? O por mantener un estilo propio que despierte interes.

El problema vuelvo a insistir es que nosotros los cofrades de la Isla, debemos de contraatacar con nuestra carga de siempre, con la más dulce, la más marinera, la que con más sentimiento realizamos, esa que cuando hacemos el pueblo nos reconoce y nos aplaude y dejan de pensar en otras ciudades para pensar en las marismas, en las playas, en el arte, en el Carmen y el Nazareno... en definitiva, para pensar en la ISLA.

Cofrades del hoy y del mañana, encontremos de nuevo nuestro sentimiento y volvamos a cargar como nos enseñaron nuestros mayores.


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