|
El orden que proponemos está sujeto a interpretaciones
y modificaciones. En este sentido, es precisa indefectiblemente la aquiescencia
de las hermandades propuestas para integrar la Magna, no hay que dar por
supuesto una contestación unánime y favorable; aunque eso
también dependería del propio decreto del Obispo autorizando
la Magna, pues cabe la posibilidad de que la participación en la
misma fuese obligatoria, como así ocurrió en Jerez en 2000.
En cuanto a la precedencia en el cortejo de unos pasos
respecto a otros, la ubicación de Medinaceli podría ser
discutible, y preceder a Ecce-Homo, debido a que no está del todo
claro el momento evangélico exacto que representa. Nos encontramos
luego con los nazarenos y crucificados, surge la duda ¿todos o
sólo algunos?. En cualquier caso, el orden entre los nazarenos
podría ser sometido también a estudio, nuestra propuesta
alterna los pasos que portan una sóla imagen (Gran Poder y Nazareno)
con los de misterio (Afligidos y Misericordia). Entre los crucificados
de Sangre y Vera-Cruz, la duda sería quién precedería
a quién.
Otro tema a debatir sería la inclusión
de Humildad y Paciencia, pues hay quienes consideran que se trata de un
paso alegórico; nosotros optamos por tomarlo como el momento previo
a la crucifixión, interpretado por Berraquero, eso sí, con
mucha libertad. En nuestra propuesta hemos optado por la inclusión
de dos dolorosas solas con paso propio: Soledad y Dolores de Servitas;
la presencia de la primera de ellas no parece distuble, quizás
sí la de Dolores de Servitas, aunque nosotros la consideremos como
un magnífico broche para cerrar la Procesión Magna, como
dolorosa sin representación evangélica concreta. Rosario
también podría participar si así lo quisiese, aunque
nosotros no la hemos contemplado (dado el carácter acofrade de
esta hermandad no sería de extrañar que ni quisiesen participar).
Otra variable sería la hipotética realización de
un paso de misterio en el que se incluyese al Stmo. Cristo de la Buena
Muerte, ya fuera porque la propia Orden Servita contara con el mismo para
entonces, o porque se colocora dicho crucificado sobre un paso, y no siendo
portado a hombros como hasta ahora (también podría ser la
cruz de guía que abriese el cortejo de la Magna, eso sí).
Indudablemente, de celebrarse la Procesión un
Viernes Santo, se viene abajo este esquema, pues las hermandades que salen
ese día tendrían que decidir entre integrarse o no. Si hiceran
los primero, no sería justo que debiesen renunciar a sus pasos
de palio (en los casos de Desamparados y Santo Entierro), aunque ello
supondría nuevas dificultades para la organización del cortejo.
Quizás la solución para una Magna en Viernes Santo sería
que saliese bastante temprano por tarde (sobre las cuatro) o que fuese
incluso matutina.
REPRESENTACIONES DENTRO DEL CORTEJO:
lo mínimo imprescindible sería la presencia de las
respectivas juntas de gobierno y grupos jóvenes, precedidos los
pasos del correspondiente cuerpo de acólitos. Debería ser
objeto de estudio y análisis la posible presencia de otros hermanos,
cuyo número en cualquier caso no debería ser excesivo para
evitar alargar desproporcionadamente el cortejo. Otra cuestión
sería la vestimenta de estas personas, ¿con túnica
o sin ella? debería ser una decisión que tomasen de forma
conjunta las hermandades y la autoridad eclesiástica competente.
Sobre la posibilidad de contar con representaciones militares
o municipales, dependería del día de celebración;
de ser el Viernes Santo, con Santo Entierro dentro, es obvia su inclusión,
si es el Sábado Santo quizás su presencia fuera más
complicada (especialmente en lo que a la militar se refiere). Sí
debería contarse, y puede que a su pesar, con el clero local en
pleno, incluso parece lógico que la presidencia la ostente el Obispo
de la Diócesis.
CARGADORES: este es posiblemente
uno de los principales escollos para la organización de una Procesión
Magna con un elevado número de pasos. Si mantenemos la hipótesis
de veinte pasos serían precisos, aproximadamente, unos 700 cargadores.
Si la situación en el mundo de la carga en 2010, fuese igual la
actual tendríamos el siguiente panorama:
JCC, que cada Lunes Santo moviliza a casi todos sus
socios para portar cinco pasos,estaría por ver que fuese capaz
de sacar los once que integrarían la Magna y que cargan cada año
(Huerto, Ecce-Homo, Medinaceli, Afligidos, Humildad y Paciencia, Perdó,
Expiración, Caridad, Redención, Soledad y Santo Entierro).
Las respectivas cuadrillas de hermanos o de la hermandad se responsabilizarían
de los nueve restantes (Cristo Rey, Prendimiento, Columna, Gran Poder,
Nazareno/Vera-Cruz, Misericordia, Sangre y Servitas); sin embargo este
cálculo es engañoso teniendo en cuanta que muchos de estos
cargadores lo son en más de una cofradía; una posible solución
sería ir completando las diferentes cuadrillas con los cargadores
de los palios. Quizás hubiese que recurrir a cargadores de fuera,
o a crear cuadrillas "de aluvión" específicas
para este acontecimiento.
En todo caso, y vista la polémica que siempre
rodea a este tema (y que algunos irresponsables se encargan convenientemtente
de aventar), podría ser la carga la que se "cargase"
la celebración de la Magna, ya fuera por problemas inherentes a
la celebración de un evento de estas características o por
otras generadas artificialmente.
ACOMPAÑAMIENTO MUSICAL:
partimos de la premisa de que, debido a la cercanía entre un paso
y otro, es impensable un acompañamiento para todos y cada uno de
ellos. Tomando como ejemplo a otras localidades, normalmente se opta por
una banda de cornetas y tambores abriendo carrera y una banda de música
cerrando el cortejo, intercalando por medio capillas de música
(o incluso en absoluto silencio).
De todos modos, si tomamos por bueno el dicho de que
en San Fernando la gente sale a la calle cuando suena un tambor, quizás
este tipo de acompañamiento musical fuese demasiado sobrio para
lo que se está acostumbrado. Es por ello que, al tratarse de una
ocasión excepcional y si las circunstancias lo permitiesen, podríamos
contar con la presencia de todas las bandas y agrupaciones existenes a
día de hoy, Municipal, Nazareno, Cruz Roja, Lágrimas, Humildad
y Paciencia, Virgen del Carmen, así como las diferentes capillas
musicales isleñas. En este sentido, se podría intentar ubicar
a todas y cada una de ellas dentro de la Procesión, procurando
en la medida de lo posible que no interfieran los sonidos de una con las
de otra.
Las agrupaciones musicales podrían acompañar
los primeros pasos, dejando las bandas de música y las capillas
para los del final. Puede que incluso, se consiguiese hacer coincidir,
ciertas bandas con determinados pasos (Lágrimas con Columna, Nazareno
con ídem). El acompañamiento musical durante los traslados
de vuelta de cada paso a su templo, tras la Magna, podría dejarse
a la elección de cada hermandad.
COSTES Y BENEFICIOS: un
acto extraordinario de estas características y debidamente organizado
y promocionado supondría grandes ventajas para la ciudad y para
las propias cofradías. Aparte del mensaje catequético y
el contenido religioso del acontecimiento, no podemos obviar otros aspectos,
como por ejemplo el turístico. Al alto número de personas
que ya suelen contemplar los desfiles procesionales cada Semana Santa,
se sumarían visitantes, curiosos y capillitas de toda especie (más
aún si se organizase un Sábado Santo). La ciudad registraría
una alta ocupación hotelera y una importante actividad económica
en ese día, y por extensión, las jornadas previas. Seguramente
se daría una significativa cobertura informativa por parte de medios
de fuera de la ciudad.
Del mismo modo, las hermandades y cofradías tendrían
un inmejorable escaparate para darse a conocer y hacer historia en una
jornada memorable y que permanecería en el recuerdo de muchos isleños,
cofrades o no. Esta ocasión, que seguramente no se volvería
a repetir en muchos años, sería la ocasión perfecta
para que determinadas hermandades mostraran una imagen diferente a la
que suelen dar en su habitual día de salida, recuperando al menos
por un día ciertas estéticas perdidas (como al Stmo. Cristo
de la Expiración con su corona de espinas y potencias de plata,
o a la imagen titular de cofradía ardileña desprovisto de
estos últimos aditamentos como así lo hacía en sus
primeros años). En el exorno floral también podrían
hacerse innovaciones. Este acto serviría como acicate para mejoras
en el patrimonio de las hermandades, aunque para entonces es muy probable
que aún siguiensen incompletos varios de los pasos que partiparan
en la procesión.
Los costes que supondría para San Fernando y las
cofradías serían mínimos, en comparación con
las ventajas. La ciudad tendría que soportar, eso sí, un
nuevo día de cortes de tráfico, pero más allá
de eso todo son aspectos positivos. Y el desembolso económico para
las hermandades no sería ni de lejos, el de una segunda salida
procesional, pues no sólo se saca un paso menos, además
del significativo ahorro en cera. Por otro lado, los gastos florales no
son los mismos para un paso de misterio que para de uno de palio, y éstos
últimos no participarían en la Magna. Ahorro también
en el acompañamiento musical, pues no sería muy descabellado
pensar en un ofrecimiento gratuito de las bandas y capillas, o al menos
en un reparto de los gastos. De todos modos, las instituciones civiles
deben patrocinar y subvencionar la organización de este acontecimiento.
CONCLUSIÓN: podría
tratarse de un auténtico revulsivo para el mundo cofrade isleño
en particular y para San Fernando en general. Un grandioso acontecimiento
que se merecen este ciudad y sus habitantes.
En cualquier caso, deberíamos ser optimistas
al respecto y no caer en la resignación. Con un Consejo con iniciativa
y capacidad organizativa, unas juntas de gobierno favorables y dispuestas
al evento y la colaboración del Ayuntamiento, y el apoyo y colaboración
del clero, este ilusionante reto podría hacerse realidad.
|