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Puesta
en Carrera
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| 30/07/2001 | 29/08/2001 | 15/09/2001 | 23/11/2001 | 24/12/2001 | 16/01/2002 | 02/02/2002 | |
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Clasificación de Cofrades
Quién suscribe, que conoce bien el percal, se ha encontrado con todo tipo de sujetos: 1.- Cofrade-propietario: Es el que cree ser dueño de su Cofradía y de que todo debe pasar previamente por su opinión. Suele ser trabajador y con tiempo disponible para lo que sea. Se suele escudar en el Hermano Mayor (si es que no lo es) ya que éste es de poca personalidad. Para él solo existe la alabanza y lo bien que lo hace para y por su cofradía. 2.- Cofrade-usufructuario: Son los cercanos al Cofrade-propietario. Estos dan culto a sus titulares y al propietario; lo hacen grande y suelen servir para el papeleo y rutinarias actividades de mesa. 3.- Cofrade-medrador: Su lema es "dame pan y dime tonto". Son felices con la túnica puesta, pértiga en mano. Todo vale mientras su barriada y afines le vean que hace guardia en el Belén o que lleva la Venera en la procesión del Corpus. Su frase, siempre la misma: ¡ Qué bonita va la Virgen!, pero cuéntale que Ella es mediadora e inmaculada; mientras se lo explicas, piensa: "qué bonita va en el paso".La venta de papeletas, la representación a cultos de otras Hermandades y el consenso con propietario y usufructuario en las Juntas, suelen ser sus rasgos característicos. 4.- Cofrade-callado: Este es el que entra en la Junta por propuesta de otro con una humildad y un ánimo de trabajo fuera de toda duda. Suele estudiar bien la situación para ver a qué grupo adaptarse. Cuando parecía que solo ayudar en pro de su Hermandad era su lema, adquiere una ilusión y un ansia de protagonismo que o bien se une al propietario o lidera a medradores para saciar su libido de poder. 5.- Cofrade-ilustrado, Cofrade-ilusionado: Entra en la Hermandad con ganas de sentirse cofrade, de ser parte de su Hermandad, de aportar ideas para engrandecer el patrimonio y mejorar aspectos estéticos. Aprender, aprender y aprender; mira a su alrededor y se pregunta: "¿de quién?". Le molesta la fiscalidad del propietario, la incapacidad del medrador, el afán protagonista del callado que antes era un buen compañero; se siente acongojado de la incultura religiosocofrade que existe. Su final es el abandono de la Hermandad, asistir a los cultos y pagar las cuotas para sacar un paso o un nuevo bordado aún sabiendo que se podría haber hecho mejor. Continuará ...
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